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“AUNQUE MI PADRE Y MI MADRE ME DEJAREN”

“AUNQUE MI PADRE Y MI MADRE ME DEJAREN”

“Aunque mi padre y mi madre me dejaren, con todo, Jehová me recogerá”
(Salmos 27:10)

En alguna ocasion de mi vida tuve la oportunidad de visitar por primera vez un hogar de niñas adolescentes, y a decir verdad fue una experiencia inolvidable, pero que me ha dejado muchas enseñanzas y muchas reflexiones.
Fue hermoso el cariño devuelto por cada una de ellas, por cada
abrazo nos devolvían 10, por cada caricia más aun, fue conmovedor.

Y en esos momentos comencé a sentir la necesidad de esas almas tan pequeñas e indefensas, su necesidad de amor, de cariño, de un simple abrazo, una caricia o hasta un saludo. El dolor de sus vidas por ser abandonadas, olvidadas, maltratadas, corría por mis venas, sus miradas penetraban las mías, y lo único que deseaba era salvarlas de esa vida que solo las llenaban de mas vacios.

Conversamos con ellas, jugamos, nos reímos, pero en mi mente seguía esa palabra firme que traspasaba mi corazón: abandonadas.
Y esta es la realidad que nos rodea, personas que viven en oscuridad, en tristeza, sin sentido, abandonadas, y cuantas veces por nuestro egoísmo, por nuestro YO primero, dejamos de mirar a nuestro alrededor, dejamos de mirar a aquellos ojos que necesitan tanto de DIOS.

Abandonadas… pero ante esta situación, DIOS, mi PADRE
amado, me recordó su promesa tan cálida, tan eterna, tan reconfortante: “Aunque mi padre y mi madre me dejaren, Con todo, JEHOVA me recojera”.

Que bellas cada una de estas palabras y que llenas de vida, cuando todo se oscurece, qué bello es saber que a pesar del abandono de quien fuere en nuestras vidas, ahí está nuestro PADRE dándonos la vida eterna, saciando nuestras almas, siendo la roca eterna de la cual…nunca hemos de caer.
Qué esperanza tenemos en Él al apropiarnos de estas palabras.

Yo me he sentido
abandonada, pero en JESÚS encontré la fuente de vida, Él que sacia, Él que me llena, en quien confío, quien me sostiene, me levanta como las águilas y hace que todos mis días sean nuevos.

Amado PADRE, gracias porque tenemos la oportunidad de conocer de Tu infinito amor, gracias por levantarnos en Tus manos, y caminar por nosotros, te pido que todo el que no te conozca pueda entender que en ti hay una nueva vida. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.