REPARTIR BONDAD
“REPARTIR BONDAD” “Dichoso aquel que piensa en los pobres. En los días malos el Señor lo ayudará. El Señor lo cuidará y le dará
“El perdón es la llave que desbloquea la puerta del rencor y te libera del odio. Es un poder que rompe las cadenas de la amargura”, escribió una superviviente de los campos de concentración y también pudo orar así: “Te doy gracias, PADRE, porque tu amor es más fuerte que mi odio y mi amargura”.
Es indispensable perdonar sin tardar, de otra manera la influencia del resentimiento y de la amargura será cada vez más fuerte. Queremos vivir en la esclavitud de la amargura, o más bien en la libertad del perdón?
No obtendremos la curación tratando de ahogar nuestro dolor o evitando pensar en él. Debemos dejar que el SEÑOR JESÚS quite la amargura de nuestras vidas, de otra manera esta invadirá nuestro corazón y ya no quedará más lugar para el amor.
Por la fe, perdonemos aunque no queramos. El perdón no es una opción, sino un mandamiento del SEÑOR JESUCRISTO a sus discípulos, y una consecuencia del hecho de que DIOS nos perdonó. Dejémonos penetrar por la inmensidad de la gracia de DIOS que nos perdonó mucho más (Mateo 18:21-22).
Para perdonar no es necesario esperar que el ofendido reconozca sus errores. Siempre podemos, con la ayuda del SEÑOR, decidir perdonar y orar por la persona en cuestión. Nuestra actitud debe mostrar que ya no tenemos rencor o resentimiento contra ella, incluso si la situación no está totalmente resuelta. Este es el camino del amor y de la libertad.
Amado PADRE, gracias por Tu palabra que nos enseña claramente a tolerarnos, a ser amables y pacientes, y a perdonar a quienes nos ofenden. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.
“REPARTIR BONDAD” “Dichoso aquel que piensa en los pobres. En los días malos el Señor lo ayudará. El Señor lo cuidará y le dará
“Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”. (Santiago 2:10) “Dios es justo y… el que justifica
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de
“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada”.