“UNA CARRERA CON REGLAS “
“No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera
Qué evoca la palabra pureza? La pureza del aire, del agua, de los alimentos. La preocupación por la pureza está muy presente en nuestras mentes debido a los problemas relacionados con la contaminación y el respeto al medio ambiente. También existe una relación evidente entre lo que ingiero y mi salud. Si no estoy atento a lo que respiro, bebo o como, puedo debilitarme e incluso intoxicarme. Todo esto es cierto en el ámbito físico, pero también es verdad en el ámbito moral. Lo que miro, leo y escucho influencia mis pensamientos, los ennoblece, o los contamina.
Pero, además, la principal fuente de impureza está en mi corazón.
“Del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios… las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre.”
(Mateo 15:19)
Esto es lo que me impide tener acceso a la presencia de DIOS. Entonces…cómo puedo purificarme?
Varias religiones subrayan la necesidad de hacerlo mediante penitencias o sacramentos. Pero esto no es lo que la Biblia nos enseña. Ella nos dice que no podemos purificarnos a nosotros mismos. La purificación es obra de DIOS
“La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”
(1 Juan 1:7)
Cuando por la fe acepto el regalo de DIOS, ÉL me perdona y me purifica de todos mis pecados. Entonces me da la fuerza para mantenerme separada, en mi vida, en mis pensamientos, de todo lo que es incompatible con la santidad de DIOS.
Amado SEÑOR, gracias por que Tu nos enseñas todos los dias a través de Tu Palabra cómo vivir las diferentes relaciones humanas en la pureza, la verdad y el amor. En el nombre de JESÚS. Amén y Amén.
“No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera
“Encomienda al Señor tus acciones, y tus pensamientos serán afirmados”.(Proverbios 16:3) Quizás en este momento estés a punto de tomar una decisión muy importante… Un
“En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía
“Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”. (Juan 16:24) Un día me desperté con un